lunes, 16 de noviembre de 2015

El muerto que estaba vivo

Esta tarde ha trascendido una historia de esas completamente surrealistas. Resulta que en las últimas horas se había sabido que entre las víctimas de la masacre de París había un gallego. Y como la prensa se mueve por proximidad, como han vuelto a dejar patentes estos atentados frente a tantos otros que pasan desapercibidos según dónde se produzcan, en Galicia se había puesto el foco en él. Pues resulta que el chico en cuestión, el pontevedrés Alberto Pardo Touceda sigue vivo.






Su familia había sido informada del deceso, pero posteriormente él mismo pudo contactar con su familia para desmentirlo. Al parecer, esto responde a que el chico -que ni siquiera reside en París- había perdido su DNI hace tres años en Burdeos. Me centro en el gallego por esa proximidad que decía, pero por si fuera poco hay otro caso de un segundo español con el que ha ocurrido lo mismo.



Me viene a la cabeza esa frase de querer despertarse de la pesadilla. Eso que dicen en las películas pero que pensamos todos ante un hecho trágico. Pues para la familia de este chico ha podido hacerse realidad, aunque desde luego no ha tenido que ser nada agradable. Atribuyo a eso que el protagonista haya optado por tomárselo con humor a través de sus perfiles en redes sociales, la misma vía que ha empleado para confirmar en primera persona que todo había sido una equivocación.





Y no puedo abordar este tema sin comentar que en mi opinión a Alberto se le ha ido la mano con ese humor. No le pondría ningún peros si fuera una cuestión individual, pero si tenemos en cuenta que todo surge a raíz de un suceso en el que sí han perdido la vida muchas personas creo que está algo de más la foto que publica. También es verdad que al fin y al cabo él y su familia han sido víctimas de una manera diferente. Y podrían haberse indignado o haber sonreído, que motivos no les faltan. Supongo que esta segunda es la mejor opción.

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