jueves, 10 de septiembre de 2015

Zancadillas informativas

Se habla muchísimo estos días de los refugiados, de la cifra que va a acoger cada país europeo, de posibles soluciones para un drama terrible, de qué imágenes se deben publicar y cuáles no. En relación con todo esto, a muchos nos ha dejado estupefactos la imagen de una individua que supuestamente estaba ejerciendo de periodista cuando se le ocurrió empezar a agredir y poner zancadillas a víctimas de esta tragedia. No acierto a entender ni a encontrar nada que se aproxime a una explicación o a una simple excusa. Me resulta imposible, lo considero inconcebible por mucho que intente ponerme en su lugar o entender qué puede haber detrás de esa actuación.







Las imágenes han dado la vuelta al mundo y la desalmada en cuestión, Petra Lazslo, ha sido despedida del canal para el que trabajaba (¡qué menos!). También de su despido han dado cuenta los diferentes medios de comunicación y, entre ellos, Televisión Española, que ha añadido más surrealismo si cabe a este episodio a base de darnos una nueva y deleznable lección de manipulación informativa flagrante. "Conseguir la noticia le ha ocasionado la pérdida de su puesto de trabajo", decía una voz en off sobre la noticia esta mañana en el Canal 24 horas. Además, se dijo que había "interferido en el camino" de esas personas, lo que tampoco se corresponde con la realidad.


No sé si es más vergonzosa la conducta de Lazslo o la de la responsable de internacional de TVE que está detrás de esto, Indira García, al parecer un fichaje reciente y próxima al PP. El Consejo de Informativos de TVE -cuya queja ha llevado a que la indecencia que suponía esta manera de transmitir los hechos fuera corregida- pide su dimisión o que cese en su cargo, pero la experiencia nos dice que nada de eso se va a producir.



Mi conclusión es que Lazslo ha puesto zancadillas a los refugiados y TVE ha hecho lo propio con el rigor informativo. En el primer caso, al menos, se han depurado responsabilidades; lo peor es que en el segundo no sucederá nada y seguiremos siendo testigos de atrocidades por el estilo. Pero soy muy partidaria de aquello de que no se debe generalizar y en la cadena pública estoy de segura de que hay muy buenos periodistas en muchos casos sometidos inevitablemente a las directrices que les marcan. Muchos han tenido la valentía de desmarcase (he localizado todos estos tuits en la lista de periodistas de la casa elaborada por TVE).














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