Para algunos el ser community manager -algo a lo que no me disgustaría nada dedicarme, dicho queda- se ha convertido casi en un arte. Llevo tiempo guardando algunos ejemplos que lo demuestran (y tantos más que habrá), pero también otros en los que ocurre todo lo contrario. Además, como siempre, he buscado y rebuscado, en este caso en el propio Twitter ("soy fan del CM de..." y similares) para dar con más casos. El sentido del humor es clave, y si hasta la misma policía puede tirar de él, ¿quién no? Aunque hay que saber usarlo para que no se te vuelva en contra...
Nota: Los ejemplos no siguen ningún orden lógico y mezclo positivos, negativos y opinables, precisamente porque hay algunos sobre los que seguramente no habría unanimidad.
- ALSA. Seguir la corriente a quien te intenta tomar el pelo (o trollear, como suele decirse en este ámbito) es una de las estrategias que han lanzado al estrellato tuitero a algunos de los protagonistas de este post. Fue lo que hizo ALSA, que pudiendo ignorar a la usuaria que le planteaba esta cuestión, respondió así:
@Becaria_ Los servicios Supra tienen asientos con toma eléctrica para recargar los dispositivos y así poder llegar al final los dos juntos.
— ALSA Autobuses (@Alsa_Autobuses) abril 21, 2014






