ETA anunciaba ayer el “cese definitivo” de su “actividad armada”. Ese es el hecho objetivo. Y no es una mala noticia, no puede serlo. De acuerdo que hay precedentes que nos pueden hacer ser escépticos o que no existen
motivos suficientes para que nos convenzamos de que es realmente el final, pero
eso no puede traducirse en que haya quien quiera dar a entender que no ha
pasado nada.
| ETA, en el momento del anuncio. |






