Cuando me enteré de la destitución de Anna Tarrés como responsable del equipo español de natación sincronizada -cargo que llevaba asumiendo los últimos quince años-, me sorprendió para mal. Los resultados avalan su trayectoria de forma indudable y por eso, a priori, la decisión del presidente de la Federación Española de Natación, Fernando Carpena, de prescindir de ella no parece demasiado lógica, más aún si se lee su versión de los hechos.
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| Anna Tarrés y Paola Tirados, solas (izquierda) y junto a otras componentes del equipo nacional de natación sincronizada en la época en que la nadadora canaria pertenecía a la selección. |
También me acordé, no obstante, de la polémica surgida hace años cuando Tarrés optó por sustituir a la canaria Paola Tirados (Las Palmas, 1980) por Andrea Fuentes -natural de Tarragona y nacida en 1983- para formar dúo con Gemma Mengual (Barcelona, 1977) en los Juegos de Pekín, un asunto que en su día me llamó la atención como seguidora de este deporte, pero que pronto cayó en el olvido. Se habló en aquel momento de preferencia por las catalanas pero, si bien los resultados de Tirados y Mengual eran espectaculares, lo mismo ocurrió con los de esta última y Fuentes -los mejoraron, de hecho, al lograr la primera medalla olímpica en la modalidad frente a los diplomas cosechados en las citas previas-, así como con los más recientes, Fuentes y Ona Carbonell -que revalidaron el subcampeonato olímpico este año en Londres-.
