
La isla mínima ha sido la película que más estatuillas se ha llevado en los Goya 2015 (diez). Sin embargo, llevo al titular a Dani Rovira y a Clara Lago porque creo que se convirtieron en protagonistas por lo que suponían en la gala y también por la contribución de la realización a que así fuera. Para Rovira era complicado no ser el centro de atención al ejercer como maestro de ceremonias, pero es que además se llevó el premio al que aspiraba y dejó un recadito a las primeras de cambio: "Personalmente creo que hay una ausencia CLARA en las nominaciones". Y ella, Clara Lago (no hace falta ser muy perspicaz para darse cuenta de la alusión, recordemos que era la única de los cuatro actores principales de Ocho apellidos vascos que no optaba a premio; además, los otros tres lo ganaron) fue el objetivo de las cámaras continuamente, recitando partes del monólogo de su novio, aplaudiéndole a rabiar y emocionándose cuando le dedicó el galardón. Que nunca habían querido confirmar su relación, pero el beso que se dieron al conocer que Rovira era el ganador despejó las pocas dudas que pudiera haber.